Texto de María Muñoz para Neo2 sobre la exposición «A la mà, la memòria«:

La técnica textil milenaria como el telar de cintura, el cuerpo, la naturaleza, el trabajo todos ellos son los protagonistas de En la Mano, la Memoria, la exposición de Vanesa Varela en el Espai 13 de la Fundació Joan Miró de Barcelona. La tercera exposición del ciclo Un Monstruo que Dice la Verdad, comisariado por Pilar Cruz, se inauguró el pasado mes de enero y se puede visitar hasta el próximo 24 de marzo.

Sumergir lo emergente, emerger desde lo sumergido… La Fundación Miró observa la ciudad desde su localización privilegiada en de la montaña de Montjuic, sin embargo el espacio Espai 13, dedicado a las prácticas artísticas emergentes está situado en una sala subterránea. En esta presente temporada se presenta en dicho espacio el proyecto curatorial Un Monstruo que Dice la Verdad. Una serie de cinco exposiciones que indagan sobre la naturaleza de las disciplinas artísticas y las relaciones entre conocimiento y poder como herramienta de control. Los artistas del ciclo se ubican en un territorio marginal o fronterizo como metodología de trabajo y forma de escapar al control y donde el arte sería ese monstruo poderoso, capaz de dejar al descubierto esas dinámicas de poder.

La artista Vanesa Varela (Lugo, 1979) se centra en las creaciones humanas que surgen de manera anónima, tradicional y colectiva, a menudo relacionadas con formas de producción elementales y con sistemas de transmisión informales. En particular, en esta tercera muestra del ciclo, su propuesta En la Mano, la Memoria, se centra en el análisis de los oficios de la artesanía textil, creando una instalación central a partir del telar de cintura, un práctica artesanal que tiene miles de años de antigüedad. Con esta instalación Vanesa Varela pretende presentar el tejido como texto y como recipiente de la memoria e identidad colectivas, reivindicando la conexión humana, la naturaleza y las tradiciones que se transmiten de madre a hija —las tejedoras habitualmente son mujeres—. El proyecto presentado además constituye una reflexión sobre el mundo del trabajo y examina la relación entre cuerpo y tecnología en los modos de producción artesanales frente a los sistemas industrializados.

Siguiendo este método tradicional, las tejedoras se ciñen un extremo del telar a la cintura y atan el otro a un tronco firme, para desarrollar laboriosamente, entre el árbol y su cuerpo, un tejido que sería un texto sobre ellas mismas. En la performance participativa inaugural a cargo inicialmente de María Roja a la que se unieron luego asformigas, los asistentes fuimos invitados a cogernos de la mano de la persona al lado y seguir a la performer por la sala. Me conecté a una bonita desconocida llamada Joana, fuimos caminando de un lado a otro de la sala cogidas de la mano, siguiendo la narración y flanqueando diversos cuerpos colocados en el suelo, vestidos con indumentarias asociadas al trabajo en la fábrica y al trabajo en el campo entrelazados por una malla de cuerdas que salen del telar. Esta conexión humana tierna e imprevista, de la que me no quise soltarme hasta muy muy el final, se unió a la letanía de relatos que Roja fue recitando en voz alta y a veces inquisitiva sobre la relación entre tejido y cuerpo, desde Heródoto, pasando por Penélope, o el conflicto barcelonés de las selfactinas durante la revolución industrial, haciendo del show una experiencia inolvidable.

En la sala también se exponen dibujos de Vanesa Varela que reproducen gestos vinculados a diferentes técnicas textiles analizadas en un taller que se realizó previamente a la exposición en colaboración con los colectivos ecofeministas y anticolonialistas: Grup de Mitja Subversiva, Niu d’Aranyes y el taller de telar de cintura del Banc Expropiat, desde los que se experimenta con las posibilidades narrativas de las prácticas textiles.

Cerrando con palabras de la propia Vanesa Varela: “frente al modo de producción industrial, es el cuerpo el que impone su forma y su movimiento al tejido, en contraste con un modo de producción alienante y devastador”.