“Durante muchas generaciones, el cuerpo de las mujeres se ha alimentado de ovejas, la carne de las ovejas ha hecho la carne del cuerpo de las mujeres, el cuerpo de las mujeres ha cuidado el cuerpo de las ovejas. Pasan miles de años juntas, y el pelo de las ovejas empieza a cambiar: muy lentamente, una pelusilla suave aparece entre el vellón áspero y puntiagudo. Las mujeres, sentadas al lado de la oveja, arrodilladas tirando del cordero que sale de las entrañas, caminando al lado de la oveja, estiran la mano y juegan con un mechón suelto de la lana que acaba de nacer, lo estiran y retuercen sobre su muslo. Sus dedos ya conocen las fibras y el nuevo juguete no les es extraño: sin necesidad de pensarlo, como un deseo inconsciente, aparece un hilo. Ahora la carne, la leche, la lana de la oveja, se transfieren al cuerpo de las mujeres, la mano de ésta peinando el lomo de aquélla, esperando cada año el regalo de la muda.

¿Cuántos cientos de años más, cuántos corderos, ovejas, mujeres, pasarían hasta que la oveja decidió dejar de mudar, o la mujer decidió no esperar, descubrir el hierro, inventar las tijeras, cortar la lana?”

Uno de los audios de la instalación "A la mà, la memòria", comisariado por Pilar Cruz para el Espai 13 de la Fundació Joan Miró.