«Las tejedoras atan su telar al árbol que saben que corresponderá su obstinación, multiplicando su alineación respecto al suelo. Cuando las manos estiran las varas de lizo, los codos se levantan, coincidiendo con el sol, mientras los ombligos ensayan su atracción hacia la corteza. Los dedos ciegos buscan las bobinas y las deslizan, como si acariciaran un lomo invisible, para un segundo después dejar ir su mal humor en el círculo lunar que dibujan los machetes. Ahora, las manos deciden trabajar juntas, ensayando ángulos variados con las muñecas para intercambiar mágicamente los hilos de la urdimbre, mientras los vientres, en un gesto seco, desalojan al aire desprevenido. Es turno de nuevo de las bobinas, que intervienen ahora moviéndose a contrapelo, deshaciendo el camino hacia el punto de inicio.

Las tejedoras intercalan así sus movimientos: cuando una viene, la otra va, y mirándose se ven a sí mismas, un segundo antes, o un segundo después, cada pasada una línea de tiempo en la que multiplicarse. Simultáneas, son ahora miles de tejedoras, con la historia, que no recuerda, entrecruzándolas una y otra vez».

Uno de los audios de la instalación "A la mà, la memòria", comisariado por Pilar Cruz para el Espai 13 de la Fundació Joan Miró.