«Cuerpas-historias, cuerpas de rótulas y falanges deformadas en su enlace gravitatorio con la tierra sobre la que muelen el grano; cuerpas fantasmas haciendo bailar diez mil husos de barro desenterrados en ciudades antiguas abiertas al sol como heridas; cuerpas-tierra, amontonadas en una oscura línea de tiempo entre las cenizas de Troya I y Troya II.

Cuerpas de 4000 años antes, o, lo que es lo mismo, de 4000 años después, que emergen como involuntarios reflejos de éstas otras amontonadas en fábricas textiles, adheridas a selfactinas; cuerpas de extremidades atrapadas en las operaciones de escurado y esmerilado, entre los engranajes del juego de mando, en la cuadrante, entre el carro y la bancada de los cilindros alimentadores, en el tren de estiraje; cuerpas de piel lacerada al sacar las encorronadas, de cabello enredado en los husos, de huesos golpeados por la grúa, el guía hilos, las ruedas del carro.

Diez mil cuerpas huyendo del fuego y abandonando diez mil husos de barro; diez mil cuerpas quemando selfactinas, intentando evitar una coreografía desigual con la máquina sólida y gigante: al final, todas ellas, cuerpas-humo, esperando cuatro mil años para encontrarse y confundir sus relatos».

Uno de los audios de la instalación "A la mà, la memòria", comisariado por Pilar Cruz para el Espai 13 de la Fundació Joan Miró.